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Autor Tema: Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)  (Leído 1007 veces)

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Volvo c30 d2 e-drive 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)

Luego de tres años fuera volví a vivir a Concepción, ciudad que me acogió desde que ingresé a la Universidad el 2000. Los motivos tanto de la ida como del retorno fueron por trabajo. Este nuevo desafío laboral llevaba (y lleva) de la mano recorrer grandes distancias diarias en la región.

Calculé que debería recorrer entre 30.000 a 35.000 km. Por año. Por tanto, encontré del todo conveniente adquirir un segundo auto y que fuese diésel. Las razones del tipo de motor obedecían al gran número de kilómetros recorridos cada mes y el consecuente ahorro en combustible.

Las características del auto que necesitaba:

La compra del auto reseñado la efectué en Julio del 2015. En esa época contaba con un presupuesto de $10.000.000. Por ende, teniendo presente las necesidades del auto que quería, sabía que sería muy difícil encontrar un auto nuevo con ese capital.
Las características del auto y el orden de prelación eran las siguientes:

- Economía
- Seguridad
- motor arriba de 1.6
- Confort
- Historial de mantención
- menos de 50.000 km.

Afuera quedaba: espacio, procedencia,  capacidad de carga y aptitudes off road o despeje de suelo.

La economía se explica por la cantidad de kilómetros recorridos. En cuanto a la seguridad y potencia: Aquellos que sean de la zona, saben que cualquier traslado por la ruta del Itata, camino a Cabrero, camino a la Provincia de Arauco (ruta 160)  y la ruta de la madera (CH156) –es decir cualquier camino para salir y entrar hacia Concepción- merece cierto respeto por la cantidad de cuestas y curvas que poseen dichas rutas. Nota aparte respecto del tráfico de cada una de ellas y la cantidad de camiones que se desplazan por las mismas.

Entonces, factor determinante sería que el auto tuviese seguridad activa constituida por: frenos de disco en las cuatro ruedas + abs + control de tracción y/o estabilidad. En cuanto a seguridad pasiva: cuatro airbags como mínimo.

En relación a la potencia, teniendo en cuenta la cantidad de cuestas y la necesidad de realizar algunas maniobras de adelantamiento en espacios reducidos, preferí un motor que fuese diésel 1.6 con turbo (en general, todos tienen más de 90 hp)

En lo que respecta al confort, tampoco buscaba mucho: aire acondicionado, control crucero, radio con bluetooth. Cámara o sensor de retroceso y paquete eléctrico básico. Quería un auto que trasmitiese una buena sensación en carretera y por ende además lo quería con llantas aro 16 o superior  y una distancia entre ejes mayor  a 2,6 metros.
La mantención previa sería también factor importante debido a que –por lo que me informé- un motor diésel es más complejo que uno bencinero respecto a los cuidados que necesita y por consiguiente, la mantención en tiempo es condicionante para una larga vida de aquél.

El kilometraje era un factor relevante mas no absoluto, toda vez que podía ceder el límite impuesto (50.000 km.) en pos de un historial de mantenciones pulcro (siempre pensando en no venderlo con más de 110 mil aprox.)

No necesitaba un auto grande (lo usaría el 99% del tiempo una sola persona), que tampoco tuviese un gran espacio de carga ni tampoco cierta capacidad off road o despeje de altura. Esos tres tópicos estarían a cubierto con el Subaru Forester que ya tenía y que quedaría destinado a vehículo familiar.

En consecuencia, no buscaba un SUV grande, tampoco una camioneta o un furgón pequeño. Me decanté entonces por un sedán mediano a grande o por un hatchback.
La búsqueda y las opciones de un diésel en chile:

Con el presupuesto ya reseñado comprendí que salvo las opciones del Peugeot 301 o citroen C-elysee no encontraría un auto  nuevo. Ambos fueron descartados debido a que no reunían los requisitos en seguridad (frenos de tambor trasero y sin control de estabilidad).

Por tanto concentré la búsqueda en algún modelo que tuviese poco kilometraje y que se ajustase a mi presupuesto, con menos de tres años de uso.

Ahí surgieron los siguientes candidatos Peugeot 308 e-hdi, Peugeot  508, Peugeot 3008,  Citroen c4 y c5, Volvo c30 / s40 drive, volvo s60 y V40 d2, Mazda 6, Skoda  Octavia, Chevrolet Cruze, Mini Cooper d, etc. El resto de los modelos de la oferta diésel presente en chile fueron descartados por no reunir alguna de la características señaladas en el párrafo anterior.

Luego del despeje de modelos comencé la búsqueda en concesionarios de Concepción y Santiago. No fue fácil encontrar lo que quería debido a que: a) principalmente los diésel usados tienen mucho kilometraje;  b) la devaluación es más lenta que sus homólogos bencineros, y c) muchos adolecían de un historial de mantención comprobable.
La búsqueda llegó a su fin:

Luego de muchas horas navegando en internet y muchas visitas a automotoras encontré el modelo que reunía todas y cada una de las características que buscaba: un Volvo c30 diésel 1.6 e-drive año 2013 y con 38.000 kms.


Economía y potencia : El C30 equipa un motor D4162T de 8 válvulas que compartía junto con el S 40 drive que también llegó a Chile y, hasta el año pasado con el v40 d2. En Europa este motor equipó a la gama completa de sedanes  y station volvo (s80 y s60 /v50). Es necesario señalar que dicho motor fue un desarrollo conjunto de Volvo + PSA. Por ende en Chile también lo comparten modelos Peugeot –bajo el nombre e-hdi- Citroen y en Europa algunos Ford. El consumo prometido era espectacular (26 km/l), el cual nunca logré. La potencia no era menor: 115 hp y 270 Nm de torque. Esto, unido a una caja de seis cambios y sistema start-stop (que nunca usé) sería más que suficiente para lo que necesitaba.

Seguridad y confort:  En este ítem el auto destacaba: 6 airbags, control de tracción, sistema whips para el asiento del conductor, frenos de disco en las cuatro ruedas. El confort también ofrecía lo que buscaba: climatizador dual, buen sistema de audio con bluetooth y agenda, asientos tela y cuero, puerto usb, paquete eléctrico (vidrios y espejos), espejos abatibles, control crucero, llantas aro 17 (sin esas llantas feas de las primeras versiones del drive), neblineros, volante y palanca forrados en cuero, volante multifunción y espejo automático por encandilamiento. Lo único que no tenía era sensor de retroceso o cámara.

Historial de mantención y bajo kilometraje:
El auto lo encontré con 38.000 km. Tenía las mantenciones firmadas hasta los 30.000. En consecuencia, era el modelo ideal para mí en ese momento. El valor final fue de $11.090.000. Estiré el elástico del precio debido al elemento que paso a reseñar:

El factor emocional:
Siempre he admirado la estética de los países bálticos. Siendo lego en materia de diseño siento una debilidad por ese modo en que se expresan estéticamente los suecos, noruegos y daneses: interiores minimalistas, diseños atemporales y uso de materiales nobles. Esto se puede apreciar en arquitectura, diseño de muebles y objetos industriales. En lo que respecta a autos: volvo, Koenisseg (y en su momento Saab) están siempre a la vanguardia en cuanto a diseño se refiere.

Dentro de este ámbito, sucumbí inmediatamente ante el C30. En mi opinión el diseño exterior está muy bien logrado y el interior es mejor aún. El hecho que tuviese solamente dos puertas le da un toque deportivo. El color del auto era blanco hielo el cual combina muy bien con los detalles en plástico negro y le dan un look muy intenso. Además la versión drive es más baja que la bencinera en un centímetro. El conjunto me gustó mucho, unido además por el respeto de la marca en cuanto a seguridad,  me invitó a declinarme ante él. La compra obedecía además a un viejo anhelo de tener un auto estiloso (en la U me movía en mi V16 o en los autos de mis viejos).

El uso que tuvo, lo bueno, lo malo y lo terrible:

Tal como señalé, lo adquirí en julio de 2015 con 38.000 km. e inmediatamente me lancé a la ruta con él. Las primeras impresiones fueron fantásticas: El auto se manejaba muy bien, daba una sensación absoluta de seguridad en carretera: se mostraba muy aplomado y estable en carretera. Las curvas de la ruta de la madera y de la ruta 160 ni se sentían. El control de tracción aportaba lo suyo toda vez que entraba en acción al pasar por curvas cerradas y también en sectores muy lluviosos en donde se forman pequeños riachuelos o sectores apozados en el camino (Por ej. Cuesta entre Santa Juana y Nacimiento).  Otra ventaja era el tremendo pique que servía para adelantar. Para mí, que venía del forester 2.0.  sentía al auto como una bala. En lo que respecta al consumo, nunca me dio más de 20 km/l manejando entre 100 y 120 km/h. (nunca llegué a hacer 1000 km con un estanque). Sin embargo, como es petrolero el gasto casi ni se sentía. En resumen, el auto es suave para manejar ya que posee buena amortiguación (los neumáticos no eran de perfil bajo 205-50 R17) , uno queda sentado bien abajo dando una sensación de karting. El asiento delantero se regula en altura y zona lumbar, siendo muy grato de conducir en trayectos largos.

El motor, sin ser rápido, era más que suficiente para  adelantar. Tenía que bajar casi siempre a quinta, cuarta o incluso tercera para poder sobre pasar en tramos cortos. En cambio, en rectas más largas no era necesario bajar de sexta. El turbo se accionaba cerca de las 1600 rmp y se notaba enseguida el empujón extra. El auto nunca lo exigí por velocidades mayores a 160 km/h así que tampoco puedo dar fe de su velocidad máxima.

Tal como señalé, tiene un interior muy bien logrado y sentía que tenía todo a mano sin tener que sacar la vista del camino. En el volante estaban los controles de radio y control crucero. Tenía una pantalla de información central algo anticuada en el centro (tipo kia/ Hyundai actual) y otra ubicada entre el velocímetro y tacómetro.

El sistema de audio sonaba muy bien, sobre la media. La radio estaba integrada en la consola central, contaba con cd, puerto usb y entrada auxiliar. Desde la  misma se maneja la agenda del teléfono y tiene un sistema para marcar números desde el teclado. El funcionamiento del aire no afectaba el consumo mayormente.

Las primeras semanas de uso fueron puras satisfacciones. Estéticamente el modelo está muy bien logrado. El lenguaje de diseño es tremendo, sin embargo, en mi opinión está línea no se pudo traspasar al V40 – a mi no no me gusta demasiado en su diseño-. Además, como la versión que adquirí no tenía mácula alguna, parecía nueva –a pesar de estar ya descontinuado- Muchas personas me preguntaron  si el auto era nuevo - a pesar de estar en producción desde el 2005- Ese es un mérito de la marca, toda vez un auto que cumple 10 años de producción, es muy difícil que se mantenga vigente en cuanto a diseño se refiere.

Cosas en contra:
Como dije, la luna de miel fue breve e intensa. La primera pelea de la pareja consistió en que el valor de la mantención de los 40.000 km. era relativamente cara.  En el concesionario oficial de volvo en Conce me cobraban cerca de $400.000 vs lo $150.000 que me salía con mi mecánico de confianza. La diferencia era sideral y como el auto ya estaba fuera de garantía (dos años o 40.000 kms.) me decanté por mi mecánico. Además, compré una caja de doce litros de aceite 100% sintético de muy buena marca a un precio muy conveniente y filtros originales. Esto bajó mucho el costo de la mantención. En relación al costo de la mantención es importante señalar que, generalmente en provincia son mucho más baratas que en Santiago. Por ejemplo, por las del Forester nunca he pagado más de $300.000 por alguna de ellas (15k, 30k, 45k y 60k).

Respecto a los filtros, cambié los cuatro  (combustible, aceite,  aire  y polen) y usé de referencia la página de Mann. Ojo, que los códigos de Europa no son los mismos que en Latinoamérica, por tanto, la búsqueda no fue fácil. Tuve que esperar por stock de uno de ellos.

Luego de esta primera mantención, seguí usando profusamente el auto. Al cumplir los 50.000 km, repetí la mantención. Esta vez solicité los filtros con antelación para no tener parado el auto muchos días.

En dicha mantención el mecánico me señaló que los neumáticos estaban jugando los descuentos (tenías los originales marca Continental) y que urgía cambiarlos, ídem respecto a pastillas y discos.

En consecuencia comencé a buscar neumáticos y pastillas. Respecto de los neumáticos, yo ya sabía que los que son aro 17 y superior son bien caros y no fáciles de encontrar. El continental original salía cerca de $180.00 c/u en concepción. Tuve suerte de encontrar unos neumáticos Michelin alemanes en neumáticos Leon que me costaron la mitad del original. Al momento del cambio (55.000 kms) mi mecánico me explicó que a los traseros ya se les veía el alambre y me señaló que es muy peligroso. Las pastillas no fueron tan difíciles de encontrar toda vez que son de igual medida que las del Mazda 3. En resumen, a los 55.000 kms al auto ya les había cambiado los neumáticos, pastillas (de cerámica delanteras) y rectificado de discos. En total, debo haber gastado entre 550 y 600 mil pesos (con 17.000 kms de uso) aparte de las mantenciones. Esto lo señalo como una reflexión para aquel que esté pensando en comprar un auto nuevo V/S uno usado.

Después del cambio de los neumáticos y de pastillas el auto quedó soplado. Fue es esa época en que más disfruté del auto. Fue cuando mejor lo sentí. El cambio en el agarre y frenado fue notorio. Exigí  el auto hasta sus límites (sobre todo en la forma de tomar las curvas) y se comportó a la altura. La dirección siempre fue precisa pero luego del cambio de neumáticos + alienación y balanceo, la noté aún mejor.

El fin del romance:
Terminando el 2015, luego de un viaje a Angol llegué a Concepción y pasé al supermercado. Al volver al auto noté que el embrague estaba pegado y no tenía carrera. Una sensación helada, gélida recorrió mi cuerpo….

Me comuniqué con mi mecánico, quien luego de examinar el auto diagnosticó que se había roto el rodamiento de empuje. Me explicó que esa era una falla compleja, que implicaba generalmente el cambio del kit de embrague. Le pregunté las causas de la pana y me señaló que generalmente se asocia a aquellas personas que no sacan el pie del embrague.

Cabe señalar que yo no manejo con el pie del embrague. Es más, era sumamente cuidadoso con el auto. Siempre calentaba el motor un minuto antes de usar el auto. Lo mismo después de usarlo, sagradamente, aunque no se hubiese exigido el turbo a fin que éste se enfriase. Respecto a lo mismo, el start stop lo tenía desconectado para evitar precisamente que el auto no se apagara en forma automática al detenerlo. Además que el uso del mismo en carretera no es relevante para el consumo y la batería adicional que usa no es barata, según indagué.

El mecánico me dijo que si bien yo cuidaba el auto, no tenía mayores antecedentes del dueño anterior (señora de más de 50 años), dejo para usted la conclusión. Otro antecedente para el que esté pensando en comprar auto usado.

El mecánico fue lapidario en señalar que  a pesar de ser una pana recurrente, nunca la había visto en un auto con tan poco kilometraje. Se trata de una pana que se da generalmente en los 80.000 kms.

Me indicó además que el valor del arreglo en un auto “normal” podía fluctuar entre los 200 y 300 mil pesos. Aprendí de porrazo que el concepto normal no se aplica al modelo y marca. Volvo en Chile es comercializado por Ditec y es muy difícil encontrar repuestos alternativos. Busqué por cielo, mar y tierra el rodamiento de empuje o el kit de embrague y me fue pésimo. Ni en Santiago ni a través de importación directa encontré el repuesto.

En vista del desolador panorama, decidí hacer las cosas “bien” y me decanté por la opción de arreglarlo en el concesionario oficial en Concepción. Para hacer las cosas de mejor forma aún, solicité el servicio de grúas desde mi casa hasta el taller oficial. Esto ocurrió a fines de diciembre del 2015. Luego de esta situación me fui de vacaciones y no volví a saber del auto hasta después de año nuevo.

En efecto, a principios de enero llamé al taller. El jefe de Volvo me confirmó el diagnóstico y me señaló el valor del kit de embrague más la mano de obra. Me contó además que el repuesto –de casualidad se encontraba en Stgo- Por tanto,  dentro de una semana estaría todo ok, salvo por un pero….

El auto llegó al taller con el motor de partida malo.

Amablemente me explicó que al llegar el auto no encendía, se revisó y se percataron que el motor de partida estaba averiado. El repuesto y la mano de obra tenían un valor de casi un millón de pesos – más de trescientos mil pesos que el arreglo del kit de embrague-

En ese momento perdí la mitad del poco pelo que me queda. Fue el momento del arrepentimiento, del cuestionamiento: Porqué cresta me compré este auto?, cómo tan gil?, bla bla bla…

Eso sí que no lo esperaba. El auto, hasta el momento de echarlo arriba de la grúa, prendía. En consecuencia, el desperfecto era responsabilidad del Concesionario o de la Grúa – Cabe señalar que ellos no entregaron el auto inmediatamente sino que al día siguiente. Esto sucedió así debido a que llegaron cuatro horas tarde a buscar el auto (cuando el taller estaba cerrado), por tanto hubo que esperar hasta el día siguiente.
Para ahorrar tinta, me limitaré a contarles que luego de un mes de una quirúrgica negociación con el concesionario, la aseguradora y la empresa de servicios de grúas logré que esta última cubriera los gastos del motor de partida (repuesto y motor de partida).El cómo lo logré, no lo sé? Lo importante es que recién a mediados de febrero hubo humo blanco.

Sin embargo, la historia no termina ahí debido a que tuve que esperar la importación del repuesto, el cual llegó un mes después. Aproveché de hacerle la revisión de los 60.000 kms. ya que el auto estaba cerca de llegar a esa cifra pronto. Negocié un precio muy por debajo teniendo presente todo lo que había gastado en el kit de embrague y motor de partida.

Finalmente, luego de casi tres meses de espera, volví a tener el auto en mis manos.

Lecciones, conclusiones y elucubraciones:

Durante los tres meses que estuve sin el volvo reflexioné bastante sobre su fiabilidad. Teniendo en cuenta la cantidad de viajes que realizo en la región el auto es herramienta de trabajo. Fue complejo estar tanto tiempo sin él. Por suerte entre medio tuve vacaciones y durante todo febrero trabajé en Concepción así que no sufrí tanto por su falta.

Sin embargo, si el auto es igual a una herramienta de trabajo, es decir, pendo de él diariamente, no podía arriesgarme nuevamente a tener otra pana. El desperfecto me significó una reparación de casi un millón de pesos más tres meses sin auto.
Mi sensación respecto del C30 no volvió a ser la misma, quedé con un mal sabor de boca. Tenía la impresión que en cualquier momento iba a guatear de nuevo. Qué podría ser ahora? Sistema eléctrico? El turbo?, bomba de combustible? cualquier pana implicaba quedar a merced del precio del repuesto por parte del concesionario (situación semi monopólica) más el plazo de espera por el repuesto si es que este no se encontraba en Chile.

Volvo y las marcas "premiun": Desde niños se nos inculcó que de las marcas presentes en Chile, las alemanas destacaban por su fiabilidad y confort. En el sur siempre predominó Mercedes (kauffman tenía y tiene concesionarios en todas las ciudades importantes acá). El sinónimo de estatus en los ochenta y noventa era un buen mercedes sólido, robusto, motor grande. Ese que veías adelantando varios camiones en la ruta 5 (una sola vía) como si nada. Luego, tímidamente comenzaron a aparecer en el sur otras marcas seudo pitucas en forma más masiva: Audi, Lancia, Alfa, jaguar (todo esto desde una visión provinciana).

Por mi parte, de niño esperaba ansioso las vacaciones en Pucón para ver autos de ensueño: algunos Porsche, deportivos americanos, uno que otro Mitsubishi eclipse. La clase media se decantaba por un fiel japonés o por un suave francés, no existían los SUV, la Luv o D21 doble cabina (ojalá con cúpula) servía, también podía ser un trooper tres puertas... A mediados  de los noventa se abrió el abanico. La plata dulce del boom minero trajo nuevas marcas Opel, Rover, Seat etc. Más adelante vino la consolidación de los coreanos.

Ahora, en este periodo actual en donde esa tipologías y distinciones se encuentran obsoletas debido a que la capacidad a acceder a crédito permite casi todo en nuestro país, no me parece lo más adecuado hablar de marcas premiun. Por otro lado –de forma coludida o no- la mayoría de las marcas han subido los valores de sus vehículos y a nadie parece inmutarle. Por ende, toda distinción de segmento según un experto en marketing se viene abajo desde el momento en que un Hyunday Gran Santa Fe vale lo mismo que un Volvo XC70….

Observo que, independiente del concepto que uno tenga, ciertas marcas, generalmente europeas y americanas- pretenden posicionarse en un segmento superior, intentando estar más cerca de Mercedes que de Kia, por dar un ejemplo. Esto se traduce en el valor de los autos, en el nivel de equipamiento y en el presunto estatus que se atribuye la marca.

Sin embargo, existe un aspecto no menor y es el que se relaciona con la fiabilidad de la marca. Si bien, hace 20 o 30 años un auto alemán y uno americano o del resto de Europa entregaban el mismo confort, espacio, comodidad, suavidad etc. diferían en este tema precisamente. Por regla general -apoyado por una creencia popular que al día de hoy ya tiene carácter de mantra- el alemán no fallaba, aguantaba cientos de miles de kilómetros. Estamos hablando de aquella época en que los autos se mantenían por el mismo dueño fácil diez años. Que decir de los japoneses, un Toyota Tercel, un Datsun Laurel, un Mazda 323, un Subaru Loyale era una apuesta segura –aunque de repuesto caro según el sentir popular-.

En mi opinión, en el día de hoy la calidad de un auto pasó a segundo plano. Los autos se renuevan cada dos, tres o cuatro años. Es muy poco probable que el primer dueño de un auto lo venda con más de sesenta mil y –por regla general- casi ningún auto tiene una falla mecánica grave con ese kilometraje.

Ahora, dentro de este escenario, ¿cómo se sabe que marca es más confiable que otra? Nosotros los chilenos –y me incluyo- somos unos consumidores bien básicos. No existen asociaciones fuertes de consumidores en donde podamos exigir nuestros derechos. No teniendo datos duros sobre la materia, informes de  fiabilidad, reportes de aseguradoras etc. se hace difícil saber. Por tanto, uno comienza a basarse en la experiencia propia o cercana, cuestión no muy seria ni menos científica (una golondrina no hace primavera).
Entonces, si mi volvo falló con tan pocos kilómetros significa que la marca es mala? No lo sé. Es difícil sacar una conclusión respecto de una sola experiencia.

Es volvo una marca premiun? Yo creo que no, o no por lo menos en los modelos que alcanzan a mi bolsillo. Encuentro que está más cerca de las del grupo PSA o Wolkswagen que de BMW o Mercedes.

Me volvería a comprar un volvo? Sí, pero no en este momento en que necesito un auto con los requisitos expresados al principio de este post. Es más, ahora que cambie el C30 también estuve relojeando el V40 diésel. Espero algún día ir por un XC70.

Continuando con el tema que motiva este post, pasó el tiempo y el auto no volvió a fallar. Sin embargo, ya en julio de este año me decidí a cambiarlo. Este invierno fue poco lluvioso, lo más complejo fue algunas mañanas con mucha escarcha, sin embargo el auto aguantó bien. Mostró muy buena adherencia en pavimento mojado y en lugares donde había hielo, el control de tracción hacía su parte. No hubo problemas con partida en frío, la batería estaba en buenas condiciones (original), las plumillas del limpiaparabrisas no fue necesario cambiarlas. La estabilidad en curvas se sentía exquisita etc. Etc. Sin embargo la decisión estaba tomada.

Además, esta se aceleró al saber que el auto de mi cuñado entró al taller. Se trata de un volvo S40 con 45.000 kms. año 2013, un solo dueño. La pana: la mecatrónica de la caja automática… nada más que decir, salvo que ambos modelos se ensamblaban en Bélgica (no Suecia) al igual que los s60 y V40 actuales. Juzgue Ud...

Para terminar la historia, a fines de agosto dejé el auto en parte de pago (con 75.000 Kms.) y me llevé un Subaru XV diésel – que será motivo de otro post.












 









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Desconectado Ro_rro

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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #1 : Noviembre 13, 2016, 21:31:00 pm »
Excelente reporte compadre. Muy detallado y claro. Bastante objetivo.

Es el mismo amor-odio que se tiene con algunas marcas.

Espero tu reporte del XV diésel ya que me toca cambiar mi vehículo diésel pronto, y lo estoy mirando

Saludos

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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #2 : Noviembre 14, 2016, 22:41:12 pm »
Muy bien escrito, un aporte.

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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #3 : Noviembre 15, 2016, 00:35:42 am »
Jumbitos para el reporte, respecto al valor del kit de embrague me parece barato para ser concesionario, las xtrail salían por el millon la misma pega.

Lamentablemente para autos que tienen poco stock de repuestos y que son para trabajo debes mantener otro de respaldo, hoy en día no se que marca pueda ofrecer un stock tan amplio que no tengas que esperar meses por una pieza

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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #4 : Noviembre 15, 2016, 11:52:44 am »
mi opinion del reporte      :clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap:

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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #5 : Noviembre 15, 2016, 12:49:17 pm »
buen reporte... el cachito de auto eso si

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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #6 : Noviembre 18, 2016, 09:57:23 am »
La historia buena!
Tambien me gusta el xc70, pero claro el temor de pagar un arreglo a precio ditec, asusta.
Slds
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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #7 : Noviembre 24, 2016, 08:11:43 am »
Muy buen reporte, pero yo soy de la idea de que si vas a tener un auto de marca "premium" donde los repuestos son caros, la mano de obra es cara, es dificil encontrar repuestos por fuera del concesionario oficial, etc etc, si o si se debe comprar con garantía vigente, ya sea nuevo o con poco kms (Menos de 20.000).

Puesto que si lo compras fuera de la garantía debes tener SUPER CLARO que pronto vas a tener que hacer una buena inversión de dinero, ya sea por repuestos o alguna "pana". Sino tienes ese concepto inculcado en tu cerebro, ve por otra marca.

En Chile, marca premium es sinónimo de "Gasto de dinero" y mucha gente no lo tiene claro, conozco un montón de casos que después de comprarse el BMW o el AUDI o el mismo VOLVO. Alegan porque, "Es caro el permiso de circulación", o porque "Las mantenciones son un robo", o "la ampolletita de la guantera, vale 80 lucas" o "El seguro es carisimo!!!" etc etc.

Como dice un amigo, haciendo alusión a esto mismo, "Traer un hijo al mundo es super facil, lo dificil es mantenerlo".
« Última Modificación: Noviembre 24, 2016, 08:19:46 am por Bomberman »

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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #8 : Noviembre 25, 2016, 16:09:47 pm »
pronto vas a tener que hacer una buena inversión de dinero, ya sea por repuestos o alguna "pana". Sino tienes ese concepto inculcado en tu cerebro, ve por otra marca.

Gasto, no inversión

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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #9 : Noviembre 27, 2016, 15:19:36 pm »
Gasto, no inversión

Toda la razón, error de concepto.  :thumbsup:

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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #10 : Diciembre 04, 2016, 15:07:54 pm »
Que excelente reporte, se agradece el nivel de aporte de algunos de este foro.

Llegue a este post buscando comentarios justamente de un C30 pero bencinero, me interesa mucho el 2.0 R-Desing ... ahora no se si solo fue mala suerte la tuya o es algo que pueda pasar, siendo que los que estoy viendo andan entre 30 mil y 70 mil Km de recorrido.

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Re:Reporte Volvo c30 d2 e-drive 2013 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)
« Respuesta #11 : Enero 25, 2017, 16:32:28 pm »
Volvo c30 d2 e-drive 38.000 Km. (vendido con 75.000 km)

Luego de tres años fuera volví a vivir a Concepción, ciudad que me acogió desde que ingresé a la Universidad el 2000. Los motivos tanto de la ida como del retorno fueron por trabajo. Este nuevo desafío laboral llevaba (y lleva) de la mano recorrer grandes distancias diarias en la región.

Calculé que debería recorrer entre 30.000 a 35.000 km. Por año. Por tanto, encontré del todo conveniente adquirir un segundo auto y que fuese diésel. Las razones del tipo de motor obedecían al gran número de kilómetros recorridos cada mes y el consecuente ahorro en combustible.


CREO QUE VOLVO AL SER UNA MARCA DE LUJO SE DEBE TRATAR ASÍ, POR ENDE SERA MAS CARO MANTENERLA... TAL VEZ TUVISTE MALA SUERTE PERO YO TUVE MARCAS GENERALISTAS Y ESTÁN AÑOS LUZ DE VOLVO... PARA MI UNA MARCA PREMIUM ES QUE DESDE EL AUTO DE PARTIDA SE PREOCUPAN QUE SEA DE LUJO Y VOLVO LO HACE.. NO ASÍ LAS GENERALISTAS

Las características del auto que necesitaba:

La compra del auto reseñado la efectué en Julio del 2015. En esa época contaba con un presupuesto de $10.000.000. Por ende, teniendo presente las necesidades del auto que quería, sabía que sería muy difícil encontrar un auto nuevo con ese capital.
Las características del auto y el orden de prelación eran las siguientes:

- Economía
- Seguridad
- motor arriba de 1.6
- Confort
- Historial de mantención
- menos de 50.000 km.

Afuera quedaba: espacio, procedencia,  capacidad de carga y aptitudes off road o despeje de suelo.

La economía se explica por la cantidad de kilómetros recorridos. En cuanto a la seguridad y potencia: Aquellos que sean de la zona, saben que cualquier traslado por la ruta del Itata, camino a Cabrero, camino a la Provincia de Arauco (ruta 160)  y la ruta de la madera (CH156) –es decir cualquier camino para salir y entrar hacia Concepción- merece cierto respeto por la cantidad de cuestas y curvas que poseen dichas rutas. Nota aparte respecto del tráfico de cada una de ellas y la cantidad de camiones que se desplazan por las mismas.

Entonces, factor determinante sería que el auto tuviese seguridad activa constituida por: frenos de disco en las cuatro ruedas + abs + control de tracción y/o estabilidad. En cuanto a seguridad pasiva: cuatro airbags como mínimo.

En relación a la potencia, teniendo en cuenta la cantidad de cuestas y la necesidad de realizar algunas maniobras de adelantamiento en espacios reducidos, preferí un motor que fuese diésel 1.6 con turbo (en general, todos tienen más de 90 hp)

En lo que respecta al confort, tampoco buscaba mucho: aire acondicionado, control crucero, radio con bluetooth. Cámara o sensor de retroceso y paquete eléctrico básico. Quería un auto que trasmitiese una buena sensación en carretera y por ende además lo quería con llantas aro 16 o superior  y una distancia entre ejes mayor  a 2,6 metros.
La mantención previa sería también factor importante debido a que –por lo que me informé- un motor diésel es más complejo que uno bencinero respecto a los cuidados que necesita y por consiguiente, la mantención en tiempo es condicionante para una larga vida de aquél.

El kilometraje era un factor relevante mas no absoluto, toda vez que podía ceder el límite impuesto (50.000 km.) en pos de un historial de mantenciones pulcro (siempre pensando en no venderlo con más de 110 mil aprox.)

No necesitaba un auto grande (lo usaría el 99% del tiempo una sola persona), que tampoco tuviese un gran espacio de carga ni tampoco cierta capacidad off road o despeje de altura. Esos tres tópicos estarían a cubierto con el Subaru Forester que ya tenía y que quedaría destinado a vehículo familiar.

En consecuencia, no buscaba un SUV grande, tampoco una camioneta o un furgón pequeño. Me decanté entonces por un sedán mediano a grande o por un hatchback.
La búsqueda y las opciones de un diésel en chile:

Con el presupuesto ya reseñado comprendí que salvo las opciones del Peugeot 301 o citroen C-elysee no encontraría un auto  nuevo. Ambos fueron descartados debido a que no reunían los requisitos en seguridad (frenos de tambor trasero y sin control de estabilidad).

Por tanto concentré la búsqueda en algún modelo que tuviese poco kilometraje y que se ajustase a mi presupuesto, con menos de tres años de uso.

Ahí surgieron los siguientes candidatos Peugeot 308 e-hdi, Peugeot  508, Peugeot 3008,  Citroen c4 y c5, Volvo c30 / s40 drive, volvo s60 y V40 d2, Mazda 6, Skoda  Octavia, Chevrolet Cruze, Mini Cooper d, etc. El resto de los modelos de la oferta diésel presente en chile fueron descartados por no reunir alguna de la características señaladas en el párrafo anterior.

Luego del despeje de modelos comencé la búsqueda en concesionarios de Concepción y Santiago. No fue fácil encontrar lo que quería debido a que: a) principalmente los diésel usados tienen mucho kilometraje;  b) la devaluación es más lenta que sus homólogos bencineros, y c) muchos adolecían de un historial de mantención comprobable.
La búsqueda llegó a su fin:

Luego de muchas horas navegando en internet y muchas visitas a automotoras encontré el modelo que reunía todas y cada una de las características que buscaba: un Volvo c30 diésel 1.6 e-drive año 2013 y con 38.000 kms.


Economía y potencia : El C30 equipa un motor D4162T de 8 válvulas que compartía junto con el S 40 drive que también llegó a Chile y, hasta el año pasado con el v40 d2. En Europa este motor equipó a la gama completa de sedanes  y station volvo (s80 y s60 /v50). Es necesario señalar que dicho motor fue un desarrollo conjunto de Volvo + PSA. Por ende en Chile también lo comparten modelos Peugeot –bajo el nombre e-hdi- Citroen y en Europa algunos Ford. El consumo prometido era espectacular (26 km/l), el cual nunca logré. La potencia no era menor: 115 hp y 270 Nm de torque. Esto, unido a una caja de seis cambios y sistema start-stop (que nunca usé) sería más que suficiente para lo que necesitaba.

Seguridad y confort:  En este ítem el auto destacaba: 6 airbags, control de tracción, sistema whips para el asiento del conductor, frenos de disco en las cuatro ruedas. El confort también ofrecía lo que buscaba: climatizador dual, buen sistema de audio con bluetooth y agenda, asientos tela y cuero, puerto usb, paquete eléctrico (vidrios y espejos), espejos abatibles, control crucero, llantas aro 17 (sin esas llantas feas de las primeras versiones del drive), neblineros, volante y palanca forrados en cuero, volante multifunción y espejo automático por encandilamiento. Lo único que no tenía era sensor de retroceso o cámara.

Historial de mantención y bajo kilometraje:
El auto lo encontré con 38.000 km. Tenía las mantenciones firmadas hasta los 30.000. En consecuencia, era el modelo ideal para mí en ese momento. El valor final fue de $11.090.000. Estiré el elástico del precio debido al elemento que paso a reseñar:

El factor emocional:
Siempre he admirado la estética de los países bálticos. Siendo lego en materia de diseño siento una debilidad por ese modo en que se expresan estéticamente los suecos, noruegos y daneses: interiores minimalistas, diseños atemporales y uso de materiales nobles. Esto se puede apreciar en arquitectura, diseño de muebles y objetos industriales. En lo que respecta a autos: volvo, Koenisseg (y en su momento Saab) están siempre a la vanguardia en cuanto a diseño se refiere.

Dentro de este ámbito, sucumbí inmediatamente ante el C30. En mi opinión el diseño exterior está muy bien logrado y el interior es mejor aún. El hecho que tuviese solamente dos puertas le da un toque deportivo. El color del auto era blanco hielo el cual combina muy bien con los detalles en plástico negro y le dan un look muy intenso. Además la versión drive es más baja que la bencinera en un centímetro. El conjunto me gustó mucho, unido además por el respeto de la marca en cuanto a seguridad,  me invitó a declinarme ante él. La compra obedecía además a un viejo anhelo de tener un auto estiloso (en la U me movía en mi V16 o en los autos de mis viejos).

El uso que tuvo, lo bueno, lo malo y lo terrible:

Tal como señalé, lo adquirí en julio de 2015 con 38.000 km. e inmediatamente me lancé a la ruta con él. Las primeras impresiones fueron fantásticas: El auto se manejaba muy bien, daba una sensación absoluta de seguridad en carretera: se mostraba muy aplomado y estable en carretera. Las curvas de la ruta de la madera y de la ruta 160 ni se sentían. El control de tracción aportaba lo suyo toda vez que entraba en acción al pasar por curvas cerradas y también en sectores muy lluviosos en donde se forman pequeños riachuelos o sectores apozados en el camino (Por ej. Cuesta entre Santa Juana y Nacimiento).  Otra ventaja era el tremendo pique que servía para adelantar. Para mí, que venía del forester 2.0.  sentía al auto como una bala. En lo que respecta al consumo, nunca me dio más de 20 km/l manejando entre 100 y 120 km/h. (nunca llegué a hacer 1000 km con un estanque). Sin embargo, como es petrolero el gasto casi ni se sentía. En resumen, el auto es suave para manejar ya que posee buena amortiguación (los neumáticos no eran de perfil bajo 205-50 R17) , uno queda sentado bien abajo dando una sensación de karting. El asiento delantero se regula en altura y zona lumbar, siendo muy grato de conducir en trayectos largos.

El motor, sin ser rápido, era más que suficiente para  adelantar. Tenía que bajar casi siempre a quinta, cuarta o incluso tercera para poder sobre pasar en tramos cortos. En cambio, en rectas más largas no era necesario bajar de sexta. El turbo se accionaba cerca de las 1600 rmp y se notaba enseguida el empujón extra. El auto nunca lo exigí por velocidades mayores a 160 km/h así que tampoco puedo dar fe de su velocidad máxima.

Tal como señalé, tiene un interior muy bien logrado y sentía que tenía todo a mano sin tener que sacar la vista del camino. En el volante estaban los controles de radio y control crucero. Tenía una pantalla de información central algo anticuada en el centro (tipo kia/ Hyundai actual) y otra ubicada entre el velocímetro y tacómetro.

El sistema de audio sonaba muy bien, sobre la media. La radio estaba integrada en la consola central, contaba con cd, puerto usb y entrada auxiliar. Desde la  misma se maneja la agenda del teléfono y tiene un sistema para marcar números desde el teclado. El funcionamiento del aire no afectaba el consumo mayormente.

Las primeras semanas de uso fueron puras satisfacciones. Estéticamente el modelo está muy bien logrado. El lenguaje de diseño es tremendo, sin embargo, en mi opinión está línea no se pudo traspasar al V40 – a mi no no me gusta demasiado en su diseño-. Además, como la versión que adquirí no tenía mácula alguna, parecía nueva –a pesar de estar ya descontinuado- Muchas personas me preguntaron  si el auto era nuevo - a pesar de estar en producción desde el 2005- Ese es un mérito de la marca, toda vez un auto que cumple 10 años de producción, es muy difícil que se mantenga vigente en cuanto a diseño se refiere.

Cosas en contra:
Como dije, la luna de miel fue breve e intensa. La primera pelea de la pareja consistió en que el valor de la mantención de los 40.000 km. era relativamente cara.  En el concesionario oficial de volvo en Conce me cobraban cerca de $400.000 vs lo $150.000 que me salía con mi mecánico de confianza. La diferencia era sideral y como el auto ya estaba fuera de garantía (dos años o 40.000 kms.) me decanté por mi mecánico. Además, compré una caja de doce litros de aceite 100% sintético de muy buena marca a un precio muy conveniente y filtros originales. Esto bajó mucho el costo de la mantención. En relación al costo de la mantención es importante señalar que, generalmente en provincia son mucho más baratas que en Santiago. Por ejemplo, por las del Forester nunca he pagado más de $300.000 por alguna de ellas (15k, 30k, 45k y 60k).

Respecto a los filtros, cambié los cuatro  (combustible, aceite,  aire  y polen) y usé de referencia la página de Mann. Ojo, que los códigos de Europa no son los mismos que en Latinoamérica, por tanto, la búsqueda no fue fácil. Tuve que esperar por stock de uno de ellos.

Luego de esta primera mantención, seguí usando profusamente el auto. Al cumplir los 50.000 km, repetí la mantención. Esta vez solicité los filtros con antelación para no tener parado el auto muchos días.

En dicha mantención el mecánico me señaló que los neumáticos estaban jugando los descuentos (tenías los originales marca Continental) y que urgía cambiarlos, ídem respecto a pastillas y discos.

En consecuencia comencé a buscar neumáticos y pastillas. Respecto de los neumáticos, yo ya sabía que los que son aro 17 y superior son bien caros y no fáciles de encontrar. El continental original salía cerca de $180.00 c/u en concepción. Tuve suerte de encontrar unos neumáticos Michelin alemanes en neumáticos Leon que me costaron la mitad del original. Al momento del cambio (55.000 kms) mi mecánico me explicó que a los traseros ya se les veía el alambre y me señaló que es muy peligroso. Las pastillas no fueron tan difíciles de encontrar toda vez que son de igual medida que las del Mazda 3. En resumen, a los 55.000 kms al auto ya les había cambiado los neumáticos, pastillas (de cerámica delanteras) y rectificado de discos. En total, debo haber gastado entre 550 y 600 mil pesos (con 17.000 kms de uso) aparte de las mantenciones. Esto lo señalo como una reflexión para aquel que esté pensando en comprar un auto nuevo V/S uno usado.

Después del cambio de los neumáticos y de pastillas el auto quedó soplado. Fue es esa época en que más disfruté del auto. Fue cuando mejor lo sentí. El cambio en el agarre y frenado fue notorio. Exigí  el auto hasta sus límites (sobre todo en la forma de tomar las curvas) y se comportó a la altura. La dirección siempre fue precisa pero luego del cambio de neumáticos + alienación y balanceo, la noté aún mejor.

El fin del romance:
Terminando el 2015, luego de un viaje a Angol llegué a Concepción y pasé al supermercado. Al volver al auto noté que el embrague estaba pegado y no tenía carrera. Una sensación helada, gélida recorrió mi cuerpo….

Me comuniqué con mi mecánico, quien luego de examinar el auto diagnosticó que se había roto el rodamiento de empuje. Me explicó que esa era una falla compleja, que implicaba generalmente el cambio del kit de embrague. Le pregunté las causas de la pana y me señaló que generalmente se asocia a aquellas personas que no sacan el pie del embrague.

Cabe señalar que yo no manejo con el pie del embrague. Es más, era sumamente cuidadoso con el auto. Siempre calentaba el motor un minuto antes de usar el auto. Lo mismo después de usarlo, sagradamente, aunque no se hubiese exigido el turbo a fin que éste se enfriase. Respecto a lo mismo, el start stop lo tenía desconectado para evitar precisamente que el auto no se apagara en forma automática al detenerlo. Además que el uso del mismo en carretera no es relevante para el consumo y la batería adicional que usa no es barata, según indagué.

El mecánico me dijo que si bien yo cuidaba el auto, no tenía mayores antecedentes del dueño anterior (señora de más de 50 años), dejo para usted la conclusión. Otro antecedente para el que esté pensando en comprar auto usado.

El mecánico fue lapidario en señalar que  a pesar de ser una pana recurrente, nunca la había visto en un auto con tan poco kilometraje. Se trata de una pana que se da generalmente en los 80.000 kms.

Me indicó además que el valor del arreglo en un auto “normal” podía fluctuar entre los 200 y 300 mil pesos. Aprendí de porrazo que el concepto normal no se aplica al modelo y marca. Volvo en Chile es comercializado por Ditec y es muy difícil encontrar repuestos alternativos. Busqué por cielo, mar y tierra el rodamiento de empuje o el kit de embrague y me fue pésimo. Ni en Santiago ni a través de importación directa encontré el repuesto.

En vista del desolador panorama, decidí hacer las cosas “bien” y me decanté por la opción de arreglarlo en el concesionario oficial en Concepción. Para hacer las cosas de mejor forma aún, solicité el servicio de grúas desde mi casa hasta el taller oficial. Esto ocurrió a fines de diciembre del 2015. Luego de esta situación me fui de vacaciones y no volví a saber del auto hasta después de año nuevo.

En efecto, a principios de enero llamé al taller. El jefe de Volvo me confirmó el diagnóstico y me señaló el valor del kit de embrague más la mano de obra. Me contó además que el repuesto –de casualidad se encontraba en Stgo- Por tanto,  dentro de una semana estaría todo ok, salvo por un pero….

El auto llegó al taller con el motor de partida malo.

Amablemente me explicó que al llegar el auto no encendía, se revisó y se percataron que el motor de partida estaba averiado. El repuesto y la mano de obra tenían un valor de casi un millón de pesos – más de trescientos mil pesos que el arreglo del kit de embrague-

En ese momento perdí la mitad del poco pelo que me queda. Fue el momento del arrepentimiento, del cuestionamiento: Porqué cresta me compré este auto?, cómo tan gil?, bla bla bla…

Eso sí que no lo esperaba. El auto, hasta el momento de echarlo arriba de la grúa, prendía. En consecuencia, el desperfecto era responsabilidad del Concesionario o de la Grúa – Cabe señalar que ellos no entregaron el auto inmediatamente sino que al día siguiente. Esto sucedió así debido a que llegaron cuatro horas tarde a buscar el auto (cuando el taller estaba cerrado), por tanto hubo que esperar hasta el día siguiente.
Para ahorrar tinta, me limitaré a contarles que luego de un mes de una quirúrgica negociación con el concesionario, la aseguradora y la empresa de servicios de grúas logré que esta última cubriera los gastos del motor de partida (repuesto y motor de partida).El cómo lo logré, no lo sé? Lo importante es que recién a mediados de febrero hubo humo blanco.

Sin embargo, la historia no termina ahí debido a que tuve que esperar la importación del repuesto, el cual llegó un mes después. Aproveché de hacerle la revisión de los 60.000 kms. ya que el auto estaba cerca de llegar a esa cifra pronto. Negocié un precio muy por debajo teniendo presente todo lo que había gastado en el kit de embrague y motor de partida.

Finalmente, luego de casi tres meses de espera, volví a tener el auto en mis manos.

Lecciones, conclusiones y elucubraciones:

Durante los tres meses que estuve sin el volvo reflexioné bastante sobre su fiabilidad. Teniendo en cuenta la cantidad de viajes que realizo en la región el auto es herramienta de trabajo. Fue complejo estar tanto tiempo sin él. Por suerte entre medio tuve vacaciones y durante todo febrero trabajé en Concepción así que no sufrí tanto por su falta.

Sin embargo, si el auto es igual a una herramienta de trabajo, es decir, pendo de él diariamente, no podía arriesgarme nuevamente a tener otra pana. El desperfecto me significó una reparación de casi un millón de pesos más tres meses sin auto.
Mi sensación respecto del C30 no volvió a ser la misma, quedé con un mal sabor de boca. Tenía la impresión que en cualquier momento iba a guatear de nuevo. Qué podría ser ahora? Sistema eléctrico? El turbo?, bomba de combustible? cualquier pana implicaba quedar a merced del precio del repuesto por parte del concesionario (situación semi monopólica) más el plazo de espera por el repuesto si es que este no se encontraba en Chile.

Volvo y las marcas "premiun": Desde niños se nos inculcó que de las marcas presentes en Chile, las alemanas destacaban por su fiabilidad y confort. En el sur siempre predominó Mercedes (kauffman tenía y tiene concesionarios en todas las ciudades importantes acá). El sinónimo de estatus en los ochenta y noventa era un buen mercedes sólido, robusto, motor grande. Ese que veías adelantando varios camiones en la ruta 5 (una sola vía) como si nada. Luego, tímidamente comenzaron a aparecer en el sur otras marcas seudo pitucas en forma más masiva: Audi, Lancia, Alfa, jaguar (todo esto desde una visión provinciana).

Por mi parte, de niño esperaba ansioso las vacaciones en Pucón para ver autos de ensueño: algunos Porsche, deportivos americanos, uno que otro Mitsubishi eclipse. La clase media se decantaba por un fiel japonés o por un suave francés, no existían los SUV, la Luv o D21 doble cabina (ojalá con cúpula) servía, también podía ser un trooper tres puertas... A mediados  de los noventa se abrió el abanico. La plata dulce del boom minero trajo nuevas marcas Opel, Rover, Seat etc. Más adelante vino la consolidación de los coreanos.

Ahora, en este periodo actual en donde esa tipologías y distinciones se encuentran obsoletas debido a que la capacidad a acceder a crédito permite casi todo en nuestro país, no me parece lo más adecuado hablar de marcas premiun. Por otro lado –de forma coludida o no- la mayoría de las marcas han subido los valores de sus vehículos y a nadie parece inmutarle. Por ende, toda distinción de segmento según un experto en marketing se viene abajo desde el momento en que un Hyunday Gran Santa Fe vale lo mismo que un Volvo XC70….

Observo que, independiente del concepto que uno tenga, ciertas marcas, generalmente europeas y americanas- pretenden posicionarse en un segmento superior, intentando estar más cerca de Mercedes que de Kia, por dar un ejemplo. Esto se traduce en el valor de los autos, en el nivel de equipamiento y en el presunto estatus que se atribuye la marca.

Sin embargo, existe un aspecto no menor y es el que se relaciona con la fiabilidad de la marca. Si bien, hace 20 o 30 años un auto alemán y uno americano o del resto de Europa entregaban el mismo confort, espacio, comodidad, suavidad etc. diferían en este tema precisamente. Por regla general -apoyado por una creencia popular que al día de hoy ya tiene carácter de mantra- el alemán no fallaba, aguantaba cientos de miles de kilómetros. Estamos hablando de aquella época en que los autos se mantenían por el mismo dueño fácil diez años. Que decir de los japoneses, un Toyota Tercel, un Datsun Laurel, un Mazda 323, un Subaru Loyale era una apuesta segura –aunque de repuesto caro según el sentir popular-.

En mi opinión, en el día de hoy la calidad de un auto pasó a segundo plano. Los autos se renuevan cada dos, tres o cuatro años. Es muy poco probable que el primer dueño de un auto lo venda con más de sesenta mil y –por regla general- casi ningún auto tiene una falla mecánica grave con ese kilometraje.

Ahora, dentro de este escenario, ¿cómo se sabe que marca es más confiable que otra? Nosotros los chilenos –y me incluyo- somos unos consumidores bien básicos. No existen asociaciones fuertes de consumidores en donde podamos exigir nuestros derechos. No teniendo datos duros sobre la materia, informes de  fiabilidad, reportes de aseguradoras etc. se hace difícil saber. Por tanto, uno comienza a basarse en la experiencia propia o cercana, cuestión no muy seria ni menos científica (una golondrina no hace primavera).
Entonces, si mi volvo falló con tan pocos kilómetros significa que la marca es mala? No lo sé. Es difícil sacar una conclusión respecto de una sola experiencia.

Es volvo una marca premiun? Yo creo que no, o no por lo menos en los modelos que alcanzan a mi bolsillo. Encuentro que está más cerca de las del grupo PSA o Wolkswagen que de BMW o Mercedes.

Me volvería a comprar un volvo? Sí, pero no en este momento en que necesito un auto con los requisitos expresados al principio de este post. Es más, ahora que cambie el C30 también estuve relojeando el V40 diésel. Espero algún día ir por un XC70.

Continuando con el tema que motiva este post, pasó el tiempo y el auto no volvió a fallar. Sin embargo, ya en julio de este año me decidí a cambiarlo. Este invierno fue poco lluvioso, lo más complejo fue algunas mañanas con mucha escarcha, sin embargo el auto aguantó bien. Mostró muy buena adherencia en pavimento mojado y en lugares donde había hielo, el control de tracción hacía su parte. No hubo problemas con partida en frío, la batería estaba en buenas condiciones (original), las plumillas del limpiaparabrisas no fue necesario cambiarlas. La estabilidad en curvas se sentía exquisita etc. Etc. Sin embargo la decisión estaba tomada.

Además, esta se aceleró al saber que el auto de mi cuñado entró al taller. Se trata de un volvo S40 con 45.000 kms. año 2013, un solo dueño. La pana: la mecatrónica de la caja automática… nada más que decir, salvo que ambos modelos se ensamblaban en Bélgica (no Suecia) al igual que los s60 y V40 actuales. Juzgue Ud...

Para terminar la historia, a fines de agosto dejé el auto en parte de pago (con 75.000 Kms.) y me llevé un Subaru XV diésel – que será motivo de otro post.












 








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